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DiagoNALES

Simple y sencillo !

9 Diciembre 2008

"Aprenderé de tu orgullo"

Sacudió su cuerpo. Se despertó con sobresalto y algo aturdido.

Apenado y preocupado, disimuló la situación. Su orgullo, no le permitía demostrar su preocupación -a pesar de que se había pasado, ya muchas calles de su destino-. No soportaba la idea, de las burlas que pudieran hacerle quiénes estaban a su alrededor -Aunque realmente solo eran ideas de él-. Así que se dedicó a mirar estaciado el paísaje -ya saben, "Al mal tiempo .. Buena cara"-, desde la empañada ventana del autobus.

Sonreía, pero realmente estaba preocupado. Y con razón, estaba lejos del lugar adonde quería llegar, no tenía ni una sola moneda en su bolsillo, y para colmo de males, estaba retrasado para cumplir su cita.

Se quedó en la próxima estación y se dispuso a caminar. El frío que hacía esa mañana, era intenso, las calles estaban húmedas, con la poca lluvia que caía. Estremeció su cuerpo, y metió las manos en sus bolsillos. Realmente lo que deseaba en ese momento, era una calientita taza de café. Así que se quedó mirando a través del vidrio de la cafetería, mientras un chico, disfrutaba de una humeante taza de café -¡uff.. que deliciosa tortura!-. Sus huesos estaban congelados, pero su mente le calentaba el cuerpo, y lo alentaba a seguir su camino. El chico lo sorprendió y le mostró una mala expresión -pensó que lo miraba a él y no al café-. Así que él simuló estar leyendo... leyendo.. ah, el nombre de la cafetería, impreso en el vidrio.

Fatigado, ansioso y con frio, siguió su camino. El sitio de encuentro estaba próximo. Su corazón latía de felicidad. Aquella vanidad y orgullo absurdo, se transformaba en amor.

A lo lejos, alcanzaba a reconocer a su princesita, era ella quién le hacía desprenderse de si mismo. La pequeña Alisia, con solo 8 años, sus trenzas bien formadas, y con su paraguas rojo, lo esperaba tímida y ansiosa. Su cara reflejaba inmensa felicidad, al verlo, se desprendía de la mano de su madre, y corría a los brazos de Paco -su padre-, quién humedecido por la lluvia, se la comía a besos.

Ella le contaba, lo orgullosa que se sentía de él, con orgullo mostró las "caritas felices", que se ganó en clases, y de lo feliz que se sentía. En ese momento recordó episodios como, el del autobús, la cafetería, y muchos otros, cotidianos, de los cuales, ya no estaba orgulloso.

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12 comentarios · Escribe aquí tu comentario

eltioantonio

eltioantonio dijo

De niños somos idealistas a más no poder; ese es un problema, pero forma parte de lo bella que es la infancia.

Un saludo

9 Diciembre 2008 | 06:16 PM

tibetanox

tibetanox dijo

Lo que no logre un abrazo de un niñ@ en un padre, no lo logra Nada absolutamente.
Los niñ@s tienen virtudes curativas, tanto físicas como síquicas.

SALUDOS

9 Diciembre 2008 | 06:25 PM

abril-ale

abril-ale dijo

La hermosa etapa de la infancia, de la inocencia. De verdad que se disfruta muchísimo el abrazo, el beso, la sonrisa y cada detalle de un niño.

Besitos gordos. :)

10 Diciembre 2008 | 12:00 AM

Cisneros

Cisneros dijo

Sí, efectivamente, un niño te transporta a la felicidad. ¿Qué tendrá un niño que luego lo pierde un poco más tarde?
Bonita historia, Diagonales.

Un saludo cordial desde España

10 Diciembre 2008 | 11:00 AM

el-hombre-sin-ojos

el-hombre-sin-ojos dijo

Bonito relato, el abrazo de un hij@sin duda debe aliviar cualquier dolor, y eso que no tengo hijos para saberlo,jeje, pero sin duda debe ser asi, creo debe ser una de las mejores cosas que pueden haber, el ser padre.

Un saludo con afecto

10 Diciembre 2008 | 06:46 PM

M Sánchez

M Sánchez dijo

Saluditos con afecto a todos. De niños, vemos las cosas diferentes, lleno de nobleza e ingenuidad, esa misma que con el tiempo se va perdiendo. Nos dejamos absorver, hay tiempos que deseamos recoger un poquito de esa etapa. Dicen que la llevamos dentro -lo que pasa es que la guardamos muy bien.. jeje-.

Gracias a todos.

10 Diciembre 2008 | 09:53 PM

argivo

argivo dijo

En mi infancia fui feliz, sobretodo cuando mi papé un hombre de tirantasy de una sorisa a lo Pedro infante, nos llevaba a comer helados. La felicidad, entonces me sabía a vainilla..
Saludos. Besos. Argivo

12 Diciembre 2008 | 07:02 AM

CARLOS IGUANA IGUANA

CARLOS IGUANA IGUANA dijo

HOLA, QUERIDA MAFALDITA. DE LO SENCILLO A LO PROFUNDO. UN BESO.

12 Diciembre 2008 | 10:23 PM

M Sánchez

M Sánchez dijo

Hola Argivo. Imagino, esas son cosas que no olvidan. Pequeños pero grandes detalles.

Que tal Carlos!. Si, tanto como yo, sencilla y práctica. Un saludito.

Gracias por estar por aquí, y dejar sus comentarios.

13 Diciembre 2008 | 07:55 AM

lo-que-hay

lo-que-hay dijo

Hola
Me da la impresión de que la niña no convive con el padre y vive con la madre. A pesar de eso, si se les educa con cariño hacia la persona que no ve a diario, el amor no se pierde. Es normal que su corazón late de felicidad y se transforme en amor. Me ha gustado en la forma que lo has contado.
Saludos

13 Diciembre 2008 | 01:16 PM

yon Khauss

yon Khauss dijo

Los niñ@s son lo fundamental para una sociedad. de ell@s depende su continuación.

Un anrazo

14 Diciembre 2008 | 02:04 PM

eleternoindeciso

eleternoindeciso dijo

Un relato muy bonito y un blog muy interesante. Es cierto que la infancia lo idealiza todo, pero es tan bonito ser tan cándido e inocente...

Felicidades

Muchas gracias por su visita a mi blog, le agrego a amig@s

Saludos navideños y nos leemos ;-)

El Eterno Indeciso

22 Diciembre 2008 | 07:03 PM

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